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Delft, pequeñas ciudades que enamoran

Entre las destacadas ciudades de Rotterdam y La Haya, en la planicie de los Países Bajos, se encuentra la antigua ciudad de Delft. 

Hogar del famoso pintor Vermeer, esta ciudad está plagada de pequeños canales en los que podrás encontrar diversas barcas y patos dándose un chapuzón. 


Canales de Delft

Como en toda ciudad neerlandesa, podrás encontrar preciosas casitas que tienden a ser estrechas; esto se debe a que antiguamente el precio de la vivienda en este país se basaba en los metros de ancho que midiese la fachada. También podrás ver como todos sus habitantes se mueven en bicicleta. 

Una de las cosas que más nos llama la atención es la costumbre, de raíces religiosas, de tener las cortinas abiertas constantemente. Esto surgió del calvinismo, donde se considera que mostrando sus casas y pertenencias, no tienen nada pecaminoso que ocultar.

Volviendo a la pequeña ciudad de Delft, se pueden encontrar varios edificios históricos que para nosotras merecen visita obligatoria. Entre estos se encuentran las dos iglesias más conocidas: la nueva y la vieja. Ambas en la plaza central de la ciudad y la primera de ellas con una torre de 109 metros de altura, desde la que se ve toda la ciudad.


Plaza central de Delft. Vista desde la torre de la Iglesia Nueva

También puedes encontrar el estudió donde pintó Vermeer sus obras, el renacentista ayuntamiento o la fábrica de cerámica, por la cual es famosa esta ciudad.

Ya yéndonos a nuestro tema favorito, la gastronomía, tenemos muchas cosas que contaros.

Nos encantó el mercadillo que hay todos los sábados en el centro del pueblo. Allí puedes encontrar puestos de flores, plagados de tulipanes ahora que llega la primavera, puestos de ropa y puestos de comida, nuestros favoritos.


Tulipanes
Cuando piensas en comida holandesa, ¿qué se te viene a la cabeza? Queso, como el gouda o el edam. Una zona entera dedicada a este delicioso manjar. Además, como es típico en este país, tienen platitos preparados para que puedas probar todos y cada uno de ellos. Y si alguno se ha acabado, ¡siéntete confiado en pedirle al tendero que corte más!


Puesto de quesos

Pero también hay muchas otras cosas típicas. En cuanto al pescado, les chiflan los arenques crudos, pescados en primavera y conservados para el resto del año. Ellos lo toman típicamente con cebolla cruda y pepinillos, y en este mercadillo los pudimos probar en un bocadillo. 


Preparación del bocadillo de arenque crudo

Las patatas fritas son otro de los clásicos de esta región europea. Aparte de una excelente materia prima, las fríen de una forma diferente que hace que queden crujientes por fuera pero muy suaves en el interior. El truco, por lo que nos han chivado, es que las fríen dos veces y en manteca de cerdo (así que, ¡cuidado vegetarianos!). Las suelen tomar con una salsa parecida a la mayonesa, que ellos llaman frite sauce, o ketchup curry.

Por supuesto, no podemos olvidarnos de los dulces. Mientras los belgas tienen sus deliciosos gofres, los holandeses tienen su propia versión, llamada stroopwafel. Se trata de una galleta rellena de caramelo. Siempre podrás comprarlo en los supermercados de allí, pero si tienes la ocasión de probarlo recién hecho en este mercadillo, no lo dejes pasar. ¡Son una auténtica delicia!


Puesto de stroopwafels
¡Así que ya sabéis! Si en alguna ocasión viajáis a este precioso país, acordaos de este ciudad con tanto encanto, ¡a nosotras nos ha chiflado!


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