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Tour gastronómico en la calle Pez: Picnic & Pez Tortilla & 1862 Dry Bar


En el curioso barrio de Malasaña siempre encuentras sitios nuevos, especiales y diferentes que descubrir.   Hoy os hablamos de una calle en particular,  la Calle Pez, llena de restaurantes y bares donde tomar algo informal y donde podrás encontrarte gente de todo tipo.


Con lo que hace falta la risa en estos tiempos, los miércoles empiezan en Picnic Bar, un local en pleno Malasaña fundado por el cantante gallego Xoel López. La decoración en los años 60, así como su buen ambiente, hacen de este lugar un sitio muy acogedor para tomar una cerveza, un café o una copa los más animados.





Se trata de un bar de dos pisos. En el de arriba podrás tomar algo en un ambiente más tranquilo mientras charlas con tus amigos, pareja o conoces un poco más a ese ligue del fin de semana mientras que, en el piso de abajo, podrás disfrutar de conciertos, exposiciones o, como nosotras el miércoles pasado, reir con los monólogos de Ignatius Farray, Miguel Esteban y Johan Alexis Puerta Ayola.




En el momento en el que el apetito llama,  solo tenéis que girar la esquina para encontraros con el restaurante Pez Tortilla, famoso por sus croquetas y tortillas rellenas. Además, claro está, de sus más de treinta tipos de cervezas, nacionales e internacionales.


Este bar, de mesas altas con algún que otro taburete, invita a pasar un buen rato charlando tranquilamente, mientras pruebas algunas de sus especialidades.
Además de sus económicos precios y sus excelentes recetas, están constantemente innovando con nuevos platos fuera de carta, como el caso de la tortilla de pollo al curry el día que lo visitamos.


Nosotras nos decidimos por las tortillas de brie trufado con jamón serrano y la de setas con espárragos acompañadas por unas croquetas de cabrales (ya sabéis que nos vuelven locas el queso, la trufa y las setas…).




El precio de este sitio es muy asequible, ya que ronda en torno a los 10€ por persona y te quedas bastante lleno.
Una buena noche no puede acabar sin un buen gin-tonic!, y ya que estábamos por la zona, aprovechamos para conocer al llamativo 1862 Dry Bar, cuyo curioso nombre procede del año en el que se publicó el supuesto primer libro de cocktails de la mano de Jerry Thomas.
Tan sólo cruzando la calle podréis elegir de entre su amplia carta de cocktails clásicos o, como en nuestro caso, probar una de su extensa gama de ginebras, como la Monkeys 47 de sabor cítrico, o la Brockmans, con aromas a frutos rojos.


Su decoración vintage, su elegante y agradable estilo musical y los buenos consejos de sus camareros en función de tus gustos, hacen de este local un lugar que no podéis dejar de visitar.



¡Esperemos que os haya gustado el post y que os animéis a hacer esta ruta alguna noche!



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